El resultado es una enorme cantidad de líneas de código, que podemos ver en esta famosa fotografía de Margaret Hamilton

Una de las cuestiones que hacen que la publicidad en internet funcione es que las diferentes plataformas emplean grandes cantidades de datos sobre los consumidores a la hora de segmentar quién recibe qué anuncios. La publicidad no se sirve a un nicho general, como puede ocurrir con la televisión, sino que se lanza de un modo específico y muy perfilado.

Para ello, se usa un elevado caudal de datos sobre los consumidores y sobre sus intereses, en lugar de simplemente quedarse con lo genérico. Y, por lo tanto, las diferentes plataformas tienen que saber todo lo posible sobre el consumidor y sobre sus intereses. Necesitan acumular toda la información posible y posicionarla del modo más efectivo para perfilar a sus receptores.

Esto, por supuesto, se ha convertido también en un problema para las compañías, ya que en el entorno en el que se mueven ahora mismo los consumidores y con el marco de cosas que les preocupan acumular datos se puede convertir en una cuestión más peliaguda. Los consumidores no quieren que se invada su privacidad, pero para poder segmentar los anuncios del modo más efectivo posible las compañías tienen que acumular información.

Además, necesitan contar con los datos no solo de lo que el consumidor hace en el entorno directo en el que se mueven sino también fuera de él. Esto es, necesitan saber qué hace en sus dominios, pero también fuera de ellos. Facebook acumula esa información gracias a que sus botones de compartir y otros servicios derivados de la red social están por todas partes y en todos los espacios. También acumula información de lo que se hace fuera de la red.

Como señalan en Business Insider, Facebook ha empezado a cruzar los datos de la red social con los que los consumidores realizan fuera de ella, los de compras tanto online como offline. Facebook accede a información de qué compramos para así poder perfilar los anuncios mucho mejor y hacerlos más acordes a lo que los consumidores han adquirido y les interesa. Las compras online parecen una pieza clave del puzle de la publicidad en la red, pero en este caso también se aplica a las compras fuera de la red. Los datos de compras en tiendas físicas también se emplean como baremo.

Cómo funciona

¿Cómo ocurre esto? Como explican en el medio estadounidense, Facebook recibe información de los retailers sobre los consumidores, entre los que se encuentran datos de compras (el gigante estadounidense Macy’s, por ejemplo, es uno de los que lo hace). Esa información se cruza con la que ya tienen para definir un perfil más efectivo al que servir publicidad.

El retailer sube sus datos a Facebook para poder hacer un perfilado mucho más de nicho de sus consumidores, lo que hace que se vaya a un punto más exacto y a un consumidor más concreto. Los datos puede que no sean muchos (suelen ser mails, fechas de nacimiento y cuestiones similares) pero como recuerdan en Business Insider los algoritmos no necesitan mucha información para hacer conexiones. Incluso con datos anonimizados, son capaces de separar la información de un modo muy efectivo y acertado. Facebook es, además, una de las compañías que acumulan más datos sobre los consumidores, lo que hace que su algoritmo juegue con cierta ventaja.

Los retailers que están usando estos datos lo emplean para lograr reengagement de los compradores y para llegar a audiencias similares a las que ya han tenido en sus tiendas.

Sobre el Autor

Alamiro Vera

Estamos creando IA para remplazar al trabajo humano pero no estamos educando al humano para hacer lo que no podría hacer una IA, el destino de muchos será terminar desempleados por que la electricidad siempre va a ser más barato que la comida. (Alamiro Verá, julio 2018)

CEO – Developer